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Policías armados con pendrives, puertas traseras ocultas en las computadoras que modifican aplicaciones, espías al acecho de informaciones diversas, un dispositivo que hace negocios con la venta de libros pero que también los borra, esposas digitales que impiden libertades de los ciudadanos. Cada una de estas escenas podría integrar una película de ciencia ficción, pero son parte de la realidad cotidiana de todos los usuarios de computadoras. Frente a este panorama se planta Richard Stallman, el padre del software libre, y advierte: "El software privativo es un yugo". Stallman es un físico graduado en Harvard, con un posgrado en el Massachusets Institute of Technology (MIT). Ha dedicado los últimos 25 años de su vida a difundir principios éticos de libertad en relación al uso de software y las nuevas tecnologías, y ha construido piezas esenciales de este tipo de software. Es uno de los creadores y el mayor impulsor del sistema operativo GNU/Linux (ver aparte), y es fundamentalmente su mentor, una especie de cruzado que brinda conferencias en todo el mundo bramando por la libertad ante las múltiples restricciones en las que se basan los sistemas privativos como los comercializados por Microsoft, Apple y otras corporaciones de la informática. Pero su cruzada no es técnica, es filosófica. Stallman considera que en las sociedades actuales la utilización del software privativo impide que los usuarios tengan control sobre sus computadoras, y eso desemboca directamente en perder el control sobre sus vidas. Seguido por millones de usuarios de computadoras, Stallman reniega de ser un gurú, aunque su forma de presentarse y cierto halo mítico sobre su figura lo convierten en un personaje muy particular. "No navego desde mi computadora, no es por una cuestión de seguridad, es una penitencia, un asunto personal que no quiero explicar", dice, sumando cierto misterio sobre su persona. El padre del software libre estuvo en Rosario, cumplió con una agenda que incluyó al intendente Miguel Lifschitz, al rector de la UNR Darío Maiorana, notas periodísticas y una conferencia en la Facultad de Ingeniería en la que colmó el auditorio principal. En cada una de esas "estaciones" Stallman instó a sus interlocutores a sumarse al software libre y advirtió sobre los peligros de continuar utilizando sistemas privativos, tal cual lo hizo en una conferencia que brindó a principios de este mes en la Cámara de Diputados de la Nación, durante la cual legisladores nacionales presentaron un proyecto en el que piden al gobierno nacional que las computadoras que se entregan a los escolares no estén provistas con software restrictivo. Una vez más reiteró: "Que las empresas tengan especial influencia en la política significa que la democracia está enferma. El propósito de la democracia es asegurarse que los ricos no tengan una influencia proporcional a su riqueza. Y si tienen más influencia que tú o que yo, eso significa que la democracia está fallando. Las leyes que obtienen de esta forma no tienen autoridad moral, sino la capacidad de hacer daño". |